El último vuelo de Lindsey Vonn

Una lesión aplaza el desafío de superar la mejor marca de victorias en Copa del Mundo. 

El último vuelo de Lindsey Vonn

El 21 de febrero de 1989, un breve en la página 24 del diario MARCA llevaba por título Stenmark ganó una prueba. En el antetítulo se reseñaba…

Source: www.marca.com/claro-mx/otros-deportes/2018/12/10/5c0e8357268e3e064d8b45bd.html

…que lo lograba tras dos años de sequía. Exactamente, dos años y una semana. Era la victoria número 86 del gigante sueco en la Copa del Mundo de esquí alpino. También la última. Hacía ya tiempo que los focos se habían alejado de Ingermar Stenmark para centrarse en un fenómeno nuevo: Marc Girardelli. El último coletazo del sueco fue para derrotar al luxemburgués por sólo 12 centésimas.

 

La montaña de Aspen, en Colorado, fue testigo de la última aparición en el podio de Stenmark. Atrás dejaba 155 presencias entre los tres primeros y 86 victorias en la Copa del Mundo desde que el 8 de diciembre de 1973, en Val d’Isere, participara en su primer Gigante; hiciera su primer podio en Voss (Noruega), en marzo de 1974; y dos años después de su estreno ganara por primera vez: el Eslalon de Madonna de Campiglio.

Aquel 19 de diciembre de 1989, una niña de poco más de cinco años ya había hecho de los esquís una parte de su cuerpo. Su nombre Lindsay Caroline Kildow, nacida en St. Paul (Minnesota) el 18 de octubre de 1984. En su futuro estaba escrito que sería quien en pusiera en jaque décadas después la marca de Stenmark, intocable durante casi 30 años.

Porque aquella cría a la que su abuelo Don metió el veneno del esquí en la sangre se llama desde 2002 Lindsay Vonn a raíz de su matrimonio con el también esquiador Thomas Vonn, del que se separó en enero de 2013. En Lake Louis (Canadá) debía arranca la temporada de la despedida de Vonn y su último gran desafío: igualar o superar las 86 victorias de Stenmark.

“Con los 82 triunfos que suma creo que lo tiene difícil. Si estuviera a dos o tres estoy segura de que lo podría superar. Va estar justillo”, explica a MARCA Carolina Ruiz, la esquiadora española que participó en la Copa del Mundo entre 1998 y 2015 y pone voz cada fin de semana a las transmisiones de Eurosport.

Shiffrin al acecho

Las dudas de Carolina se apoyan en la lógica. Lindsay logró la pasada temporada cinco victorias (cuatro Descensos y el Super Gigante de Val d’Isere), pero sus rivales son cada vez más poderosas. Las pruebas técnicas son monopolio de su compatriota Mikaela Shiffrin, la niña prodigio que debutó en la Copa del Mundocon 15 años y que va por las 45 victorias (34 en Eslalon, a sólo ya a una del récord de la austriaca Malies Schield). Parece imposible que la reina del esquí durante tantos años pueda competir con las Shiffrin, Worley, Brignone, Vlhova, Hansdotter… en esas disciplinas.

Los esfuerzos de Vonn para destronar a Stenmark se centrarán en la velocidad. De las 82 victorias que luce su palmarés, el 52,43% (43) ha llegado en el Descenso. El resto, 28 en el Súper-G, cuatro en el Gigante, dos en Eslalon y cinco en la Combinada. La 2018-19 tiene por delante nueve Descensos y ocho Súper Gigantes. La grave lesión de Sofia Goggia, la campeona olímpica en el Descenso de Pyeonchang y la mujer que dejó a Vonn la temporada pasada sin el Globo de Oro por tres puntos, abre una puerta para Vonn. La fractura del maleolo sitúa a la italiana fuera de combate al menos en la primera parte de la temporada. Pero la fuerza de Weirather, Rebensburg o la explosiva noruega Mowinckel son también amenazas mayores. Todo eso a la espera de que Shiffrin decida o no apretar también en la velocidad, un apartado en el que ya ganó el Gigante de Lake Louis hace ahora un año y ha repetido este en el Súper Gigante.

Pero las complicaciones para que Vonn alcance a Stenmark no viene solo por la exigencia de sus rivales y el paso de las hojas del calendario hacia su despedida. Hace dos semanas, se lesionó entrenando para su estreno en esta Copa del Mundo. “La buena noticia es que no necesito cirugía; la mala, que no podré estar en Lake Louis. Estoy destrozada porque es mi carrera favorita cada año”, escribía en sus redes sociales, donde es muy activa.

La montaña canadiense no es una más en la carrera de la cuatro veces ganadora del Globo de Cristal. Allí, el 3 de diciembre de 2004 se subió por primera vez a lo más alto del podio en una prueba de la Copa del Mundo. Y sobre su nieve ha cimentado su leyenda ganando más que en ningún otro sitio: 18 victorias.

Por eso la pista canadiense acaba de ser bauitzada como Lindsay Vonn y por eso la estadounidense ha ‘refijado’ su despedida para el inicio de la próxicma temporada y así poder correr una última vez en Lake Louise.

Una figura única

Supere o no las 86 victorias de Stenmark, nadie puede dudar de que el esquí tiene un antes y un después de Vonn, una mujer cuya huella va más allá de lo que sucede en la pista. “Creo que su figura ha sido positiva. Estados Unidos ha tenido grandes estrellas, pero su forma de jugar con el tema de la prensa, cómo le gusta ser el centrode atención…. Ha hecho que se hable del esquí alpino y, sobre todo, del femenino. Que se vea que no somos monstruos, que no somos machotas, que somos mujeres”, explica Carolina Ruiz.

Compañera de bajadas durante los mejores años de Vonn, la esquiadora española no se considera amiga de la norteamericana, pero sí tiene argumentos para trazar un perfil: “Sobre ella hay muchas opiniones. Ha tenido mucha envidia a su alrededor. Creo que es bastante maja, aunque yo no tenga amistad con ella. Me parece que no es una persona complicada y sí una profesional número uno, eso está clarísimo. Y luego decidió aprovechar su imagen. Y lo ha hecho muy bien. Si hablamos sólo de esquí, para mí lo mejor de Lindsay ha sido su capacidad para estar tantos años arriba a pesar las lesiones. Siempre ha sido capaz de tener un objetivo más a pesar de todo lo que ha ganado. Temporada a temporada, después de ganar de todo, ha tenido ese hambre y ansia”.

Todo lo que rodea a Vonn se agiganta. Su poderosa imagen también hace que las lesiones que ha sufrido parezcan un caso singular en un deporte en el que el dolor es el pan nuestro de cada temporada. “Ha sido una más en un deporte muy duro. El hecho de que su historia se conozca un poco más acerca el tema de las lesiones, pero hay chicas que han pasado tres veces más lo que ha sufrido ella. Pero Lindsay ha sabido mostrar también esa cara dura . Por quién es ella y cómo lo muestra parece que ha sido la que más, pero eso no es verdad”, explica Carolina.

Es la recta fin de ese apasionante viaje que inició Vonn de niña, cuando sus padres la acostaban en la parte de atrás de una furgoneta para ir a esquiar a las montañas. Su padre, Alan Kildow, se alejó del esquí profesional a los 18 años, por una lesión de rodilla. Ahora otra, la de su hija, se cruza en la pelea por saber si Lindsay dejará atrás después de casi 30 años la leyenda de Ingermar Stenmark. La frontera está a cuatro victorias.